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Indicador político
sus 26 años Lorent (el preso) era vejado, torturado, aislado en una celda a varios metros bajo tierra con las vías del Metro de Caracas sobre su cabeza, respirando mierda, comiendo mierda y bebiendo mierda, con esa jodida luz que no se apaga nunca, que desdibuja todo, así como deslavado, así como un pasmo blanquecino, esa luz que parece tener la misión de arrancarte el tono de piel y vomitarte el alma hasta que no te queda nada, sólo el jodido pasmo, una memoria vaga, escurridiza como la sangre que salpicaste de tanto porrazo, un recuerdo perdido de que alguna vez tuviste vida, de que alguna vez, hacía muy poco, hace unos meses, tenías 26, porque hoy no tienes nada, ni la edad, ni el nombre, ni sentimientos, ni sensaciones… Hoy comes mierda, respiras mierda, bebes mierda, hoy eres mierda”.
En redes sociales hemos visto cómo se apalea a los presos políticos en la cárcel, semidesnudos.
Fue el propio gobierno venezolano quien mostró a un dirigente opositor preso, sin ropa, solo con los calzoncillos puestos. Lo hicieron voltearse ante la cámara y estaba sucio en la parte de atrás.
Cuando Maduro tocó el tema soltó una carcajada: “es que se puso nervioso”, dijo.
Juan Carlos Aguirre, periodista venezolano que radica en México, me dijo en entrevista que a los presos políticos, además de lo ya relatado en los párrafos anteriores, ser les sodomiza.
Un infierno de derechos humanos.
Y eso es lo que estamos sosteniendo con la mentira de la “no intervención”.
Lo que no queremos ver es que si apoyamos a Maduro, si le damos tiempo a que juegue con diálogos en los que nunca ha cumplido, si creamos un espacio para desmovilizar a la oposición, es por afinidad ideológica.
Va una pregunta del coordinador de Opinión de La Jornada al dictador Maduro (publicada ayer):
-Como justificación de la ofensiva en su contra (¡eso dice el periodista!), se asegura que en Venezuela se violan los derechos humanos, que se persigue a la gente, que hay presos políticos, que no hay libertad de opinión…
Maduro contesta que sólo “están detenidos los responsables del asesinato de varias personas, de la violencia, de la destrucción física de ciudades. Están detenidos los responsables directos del intento de asesinarme con drones”.
Lorent Saleh, el joven que narró a Luis Cárdenas su paso por la cárcel como preso político, no intentó matar a nadie ni incendió ninguna ciudad. Era un activista por aquello que repelen las dictaduras y las que aspiran a serlo: la democracia.
Junto a esos sátrapas estamos.
A esos criminales les ayudamos a sostenerse en el poder.
Ya paren esa vergüenza.