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En mal momento el asunto de El Mayo
· Olimpiadas: ataque al corazón de los afectos de Peña
· Si cubre a Castillo habrá más sospecha de corrupción
· Sorpresa: la TV abierta conserva el afecto del público
No pierda de vista la suerte de Alfredo Castillo.
El titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) no tiene todavía la dimensión de los ataques a los cuales será sujeto una vez concluidos los Juegos Olímpicos de Río de Janiero.
Ha recibido críticas por pasear su amores en las playas de Impanema y desamparar a deportistas, a quienes debía proteger para facilitar su desempeño y, de ser posible, impulsar su éxito.
Pero no.
Hoy no importan si Rommel Pacheco triunfa en clavados ni la medalla asegurada ayer por el boxeador chihahuense Misael Rodríguez, dos de quienes pueden emular a Alfonso Zamora.
El boxeador defeño fue el único mexicano ganador de una plata en Alemania y regresó como único triunfador de la olimpiada de 1972.
Pero eso es secundario.
A la sociedad mexicana le inquieta la suerte de Alfredo Castillo, con escasos reconocimientos como procurador del estado de México, rechazado como subprocurador por Jesús Murillo, criticado por el empresariado como procurador federal del consumidor y de nulos resultados como comisionado de la paz en Michoacán.
LA DESORGANIZACIÓN TOTAL
De la mala suerte de los deportistas hay información de sobra.
Pleitos con todas las federaciones, apoyos negados a los competidores, negativa de dinero a las federaciones, persecuciones sin fin, carencia de vigilancia, falta de organización de esa “agencia de viajes”, como la llamó él mismísimo Castillo.
Decenas de miles de millones aquí (Conade) y allá (Comité Olímpico Mexicano, COM) mal empleadas.
Nunca tuvieron tanto abandono nuestros olímpicos de las autoridades mexicanas, como evidenció la arquera Aída Román, quien fustigó el patrocinio viajero de una compañera sentimental en lugar de pagar médicos y fisioterapistas.
Esos y otros datos engrosan decenas de hojas en manos de todos los partidos –incluido el oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI)- con datos para cuestionar la actuación de Castillo.
Todo resultaría secundario, y tal vez intrascendente, si no lo encuadran en el talón de la sospecha del gobierno de Enrique Peña Nieto: la corrupción, el favoritismo, justo cuando la lucha nacional es por la transparencia.
Y, sépalo usted desde ahora, atacarán los afectos del presidente de la república de quien le fue fiel en el estado de México pero no ha respondido a las expectativas mexicanas.
Los ataques van al corazón del régimen.
LA TV ABIERTA GOZA DE SALUD
1.- La televisión abierta goza de cabal salud.
La Primera Encuesta Nacional de consumo de Contenidos Adiovisuales del Instituto Federal de Telecomunciaciones (IFT) contradice el vaticinio de su final.
De acuerdo a ella, 98 por ciento de los hogares posee un televisor y 58 por ciento sintoniza canales abiertos, con preferencia en el Canal 2.
Esto se da cuando Televisa proyecta el relanzamiento de sus noticieroos con Denise Marker y Carlos Loret como pilares y, siempre partícipe, el periodista Joaquín López-Dóriga.
2.- Eruviel Avila no dudó: los priístas deben señalar actos irregulares, de corrupción, electorales o penales, de militantes de todos los partidos.
En el Consejo Político Estatal, ante el dirigente Enrique Ochoa, remarcó: “Debenos ser los priístas los primeros en denunciar”.
Y 3.- el gobernador coahuilense Rubén Moreira decidió atacar el flanco de la sospecha: desde el lunes publicará en línea datos completos del manejo financiero de su gobierno.
Este ejercicio seguirá periódicamente.