Columna Descomplicado/Jorge Robledo
La legisladora federal poblana de Morena, Vianey García Romero, sostuvo en uno de esos debates radiofónico de Radio Fórmula, con sus pares del PAN y PRI, que con la Cuarta Transformación “la democracia es más democrática”.
La sola aseveración provocó las risas burlonas de las diputadas Kenia López Rabadán, de Acción Nacional, y de Carolina Viggiano Austria, del Revolucionario Institucional, a diferencia de la serenidad del moderador, López Doriga.
Ese encuentro radiofónico se realizó un par de semana atrás cuando la diputada poblana por el Distrito 5 con cabecera en San Martín Texmelucan, sustituyó en el programa a Citlalli Hernández, la mandamás de la comisiones de elecciones de Morena.
El tema viene al caso, no por la novatez de Vianey García para el debate porque sólo repite como rosario las frases hechas en Morena, sino porque Latinobarómetro dio a conocer un estudio reciente sobre la democracia en México.
Publicada por El Financiero, la encuesta realizada en 17 países de América Latina y el Caribe arroja un dato demoledor para Vianey García, Morena y el régimen de la 4T:
La democracia en México tuvo una notable disminución en los últimos dos años (en el segundo piso) al pasar de 74 a 53 por ciento de 2024 a 2026.
Ese cuento de que “la democracia es más democrática” en México en los gobiernos del Partido-Estado en el régimen de la 4T, es un cuento que se lo creen los fieles de la letanía cuatroté.
La disminución en el porcentaje de mexicanos que considera a la democracia como la mejor forma de gobierno ubica a México, está por debajo del promedio regional latinoamericano.
En 2026 registró 65 por ciento, situando al país apenas por arriba de Ecuador y Panamá, que muestran 51 y 50 por ciento de convicción democrática, respectivamente, y lejos de 80 por ciento o más que se observa en países como Uruguay, Argentina, Costa Rica e incluso El Salvador. (El Financiero)
Para que la república de El salvador -el pulgarcito de América- esté en primer lugar, y México en el sótano apenar arriba de Ecuador y Panamá, ilustra el deterioro de la democracia con gobiernos que se han autocalificado como los paladines.
El estudio Latinobarómetro también indica una marcada disminución de la satisfacción con el funcionamiento de la democracia en México.
Según dicha encuesta, el porcentaje de personas en el país que dicen estar muy o algo satisfechas con el funcionamiento de la democracia bajó de 50 a 30 por ciento entre 2024 y 2026, mientras que la insatisfacción dio un brinco de 48 a 67, según el medio especializado en economía y finanzas.
Si el Partido-Estado Morena no es democrático ni en sus procesos internos para designar las “corcholatas” a las gubernaturas en las elecciones de junio de 2027, cómo podría presumir que abone a favor de la democracia con elecciones fraudulentas como en el Poder Judicial.
La morenista sinaloense Tatiana Clothier, radicada en Nuevo León, puso el dedo en la llaga al denunciar la antidemocracia partidista al evidenciar la entrega la candidatura a la senadora del clan Tabasco, Andrea Chávez, como abandera a la alcaldía de Ciudad Juárez, Chihuahua, sin haberse emitido la respectiva convocatoria ni aplicado encuesta alguna.
Lo denunciado por Tatiana es un ejemplo del deterioro de la democracia en México, porque ni es su casa partidista el régimen de la 4T puede presumir de ser un partido demócrata, lo que evidencia el “dedazo” en la designación de candidatos, y la simulación oficialista.
El hecho de reservar por cinco años la información de cualquier cantidad de expedientes, desaparecer los institutos autónomos, acabar con los contrapesos, la terminación de la división de poderes, son ejemplos nítidos del retroceso de la democracia.
Solo con relación a la democracia electoral -imagínese lo grave del caso- el consejo general del Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó contabilizar como válidas las “boletas planchadas” en las urnas, es decir, sin que tengan ningún doblez que selle la secrecía de los votante al introducir la boleta a la urna, lo que trae un carga fraudulenta.
Con estos datos y hechos, la realidad respecto a la democracia en México no es “más democrática”, como lo presumió la diputada federal poblana de Morena, Vianey García, en apego a la letanía del régimen de la 4T, aunque en el Partido-Estado oficial hagan todo lo contrario.