Palabras y juicios irredentes
Si las autoridades encargadas de la prevención y persecución del delito (SSP y FGE) presumen estadísticas de la disminución de delitos, cómo explicarán el secuestro, desapariciones y asesinatos en el estado, en menos de una semana.
Tampoco pueden soslayar que la ciudad de Puebla y municipios metropolitanos son asiento de actividades ilícitas -incluido el lavado de dinero- del crimen organizado.
Cómo pueden presumir la disminución de delitos si los mercados municipales y tianguis los controlan grupos delictivos dedicados al cobro de piso, la extorsión, el narcomenudeo y los homicidios dolosos; el mercado Morelos, es caso más evidente.
Sólo una incursión federal con el Operativo Enjambre pondrá al descubierto la colusión de malos servidores públicos y narcofuncionarios con la delincuencia.
Sobra decir que los golpes a los grupos delictivos corresponden a las acciones federales para desmantelar narcolaboratorios, granjas de criptomonedas o detener a cabecillas de células de la delincuencia organizada.
Uno de esos casos, donde las autoridades han hecho mutis como ocurre con el presunto blanqueo del dinero como se puso al descubierto con la detención de El Amartillo y los vínculos con el desarrollo inmobiliario del Distrito Sonata, en Lomas de Angelópolis.
No todo es el tema de seguridad pública para gobernar el estado o un municipio, pero es intolerable incumplan con tareas fundamentales, porque sin seguridad pública no hay transformación.
Cómo van a explicar el secretario de Seguridad Pública y la fiscal General del Estado que Yasmín Altamirano Adán, de 15 años, fuera hallada sin vida dentro de un tambo en Tehuacán. Y por favor, no se atrevan a justificar la situación de calle en que vivía la víctima, como ya lo han declarado unos miserables funcionarios públicos.
Ante la ineptitud del acalde de Morena, de este y el anterior edil de Tehuacán, Pedro Tepole, nada corrige el estado en una ciudad importante que los gobierno de la 4T -por ineficientes- han entregado el municipio a la delincuencia.
Pero a nadie de las autoridades locales quieren investigarlos, por la sencilla razón que son del “movimiento”, pese a la sospecha ciudadana de la colusión con grupos criminales.
Y luego se sorprenden de los operativos federales para la detención de narcoalcaldes como los de Esperanza, Puebla, y de Juchitán, Oaxaca, entre otros estados.
Yasmín, pese a ser una menor de edad, madre de un bebé de ochos meses, fue asesinada y entambada, y el alcalde morenista de Tehuacán ni sufre ni se acongoja; un cínico, a pesar de que la menor estaba desaparecida desde el 21 de junio.
En la misma región, una tragedia ocurrió en el municipio de Tecamachalco, donde la delincuencia le impuso la ley del plomo a la propia autoridad.
Un grupo delictivo secuestró y asesinó al menor de edad inocente, hijo del alcalde, convertido en víctima de la inseguridad pública en la entidad.
Tecamachalco, es un secreto a voces, es un municipio entregado a los grupos delictivos, y no es de ahora, en un lugar donde operaba el mercado negro de armas para la delincuencia en el triángulo rojo, solo por citar un actividad.
Las autoridades tampoco quieren ponerle un alto a la presunta colusión de las autoridades de Cuatlancingo con la delincuencia, donde impera el poder del enriquecimiento del oficialismo que ha dejado a la población a su suerte con la extorsión y cobro de piso.
En estas circunstancias ocurrió la desaparición y el asesinato de la maestra de educación física Alma González Montiel, localizada sin vida en Cuautinchán, con signos de violencia; fue privada de la libertad el 17 de septiembre.
En este y otros municipios donde ha ocurrido secuestros y asesinatos, los mandos policiales están a cargo de militares, lo que no significa una garantía, como ocurre en Cuautlancingo, donde su único objetivo es recaudar dinero, sin importar los medios.
Familias completas que abrieron sus negocios en Cuautlancingo, pero optan por huir a otra ciudad y cerrar su negocio porque la autoridad municipal y la policía no atienden las denuncias de cobros de piso y extorsión de los delincuentes.
No deberá caer al vacío la exigencia de justicia por parte de familiares y amigos de Hugo Alejandro Hernández Tello, para que se esclarezcan los hechos en su desaparición y posterior hallazgo sin vida en la colonia Lomas de San Miguel.
Fue una semana negra, de varias que son comunes en el estado; hechos de inseguridad donde la realidad supera las estadísticas, y los delincuentes sigue impunes y se reproducen.




