Las juventudes michoacanas en el informe
SI SE QUIERE JUSTICIA DEBE SANCIONARSE A LOS QUE SE FUERON
Nunca se ha entendido el porqué el macheteo de los libros de derecho convierte a unos
simples abogados, en personas fuera de lo común, fincados nada menos que en lo divino.
Se habla en forma especial cuando se menciona a un ministro. Pero un ministro es
simplemente un conocedor en interpretación, como un médico es experto en curar la salud.
Con la diferencia de que éste defiende la vida. Se reconoció la labor de estos demostrada
durante la pandemia, y se les dio las gracias de forma encarecida pero nunca se les santificó.
Y a un ministro que firma la salida de una tesis sobre alguna cosilla que a lo mejor no
interesa a muchos, se le elogia y se le permitió por décadas, el contexto del saqueo como
sucedió con la antigua Corte. Es hora de hacer justicia, mientras se prepara la segunda fase
del cambio del Poder Judicial. Debe hacerse una profunda valoración de lo saqueado y
señalar nombres y puestos de los responsables.
Libros de ayer y hoy
Una Corte justa y sanción a renunciantes
Teresa Gil
[email protected]
No es la primera vez que nos enteramos que a la hora de una toma de posesión de un nuevo
poder, los recién llegados se encuentran con un saqueo total. Pero no hemos sabido que las
denuncias lleguen al final. Todo organismo público está obligado a llevar un control de sus
enseres incluyendo los que se adquirieron con dinero publico durante su mandato. Si en la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, nada menos que el organismo superior en la
determinación de la justicia en el país, hay una lista de objetos y bienes perdidos o
saqueados, ya era hora de que se hubieran levantado denuncias y se fincara responsabilidad
a los responsables, en primer lugar a quienes presidían la Corte iniciándose por la
presidenta. Es ya hora de que se deje de vulnerar la confianza del pueblo, demostrando el
ejercicio de la propia justicia, con las evidencias del saqueo. Prisión a los ladrones.
LO QUE SE GASTABA EN LA ANTIGUA CORTE, ERA INSULTANTE PARA EL PUEBLO
Esto viene a cuento ahora que la Suprema ha sido sujeta a un reproche público que pretende
reducir los principios que se esperan de ella, por la compra de camionetas de seguridad .
Muchos aprovechan su odio político a quien gobierna, los reproches por el uso de recursos y
la intención de hacer ver que el nuevo poder judicial es igual al anterior. La lógica ha
demostrado de inmediato que las rentas de vehículos para el transporte de personal que
precisa seguridad, es más caro que la compra de los nuevos vehículos. A la par que la propia
presidenta Sheinbaum dio a conocer las muchas renuncias y cambios que experimentó el
organismo judicial en el momento del traslado, entre ellos lo fundamental, sus salarios,
reducidos de 206 mil pesos a 134 mil, la también reducción de 59 apoyos de los 149 que
existían y una serie de gastos reducidos y otros desaparecidos entre ellos el dinero de
comilonas que daban fe en el cuerpo amplio de doña Norma Piña, que era nada menos que
de 5 millones 341 mil pesos para los ricos alimentos. Se suman la desaparición de un millón
953 mil pesos de medicinas complementarias (¿analgésicos de 20 pesos, quizá?) y la
reducción de los aguinaldos que que es algo fuera de toda justificación. De 585 mil pesos
reducido a 377 mil. Cantidad esta última que a nuestro entender debe de ser ajustada a la
baja. Es importante para el trabajador hacerlo, sobre todo para los pensionados del IMSS
que reciben ¡poco más de 3 mil 500 pesos de aguinaldo! Doña Piña debió carcajearse todos
los días en diciembre.
SI SE QUIERE JUSTICIA DEBE SANCIONARSE A LOS QUE SE FUERON
Nunca se ha entendido el porqué el macheteo de los libros de derecho convierte a unos
simples abogados, en personas fuera de lo común, fincados nada menos que en lo divino.
Se habla en forma especial cuando se menciona a un ministro. Pero un ministro es
simplemente un conocedor en interpretación, como un médico es experto en curar la salud.
Con la diferencia de que éste defiende la vida. Se reconoció la labor de estos demostrada
durante la pandemia, y se les dio las gracias de forma encarecida pero nunca se les santificó.
Y a un ministro que firma la salida de una tesis sobre alguna cosilla que a lo mejor no
interesa a muchos, se le elogia y se le permitió por décadas, el contexto del saqueo como
sucedió con la antigua Corte. Es hora de hacer justicia, mientras se prepara la segunda fase
del cambio del Poder Judicial. Debe hacerse una profunda valoración de lo saqueado y
señalar nombres y puestos de los responsables.




