Indicador político
Desde hace poco más de un mes, una decena de países en el mundo han mostrado signos de protesta por temas como la educación, la vivienda, el encarecimiento de la vida y también, hay que decirlo, por una mejor calidad del agua.
En España, el encarecimiento de la vivienda en Madrid y varias ciudades ha detonado una ola de protestas y un plantón masivo en la plaza del Sol. Los jóvenes se han movilizado de forma masiva para demandar detener el alza en el costo de rentas y venta de pisos. Además de contratos más estables y mejores salarios.
A los jóvenes les cuesta cada vez más trabajo poder solventar la canasta básica y más aún pagar el alquiler. Impensable tener acceso a una vivienda propia. El factor “Maricarmen”, una adulta mayor que fue desalojada de su apartamento el pasado mes de septiembre causó indignación y unió a miles de jóvenes en una misma bandera.
Es insostenible un sistema que no protege al ciudadano y menos aún que no garantiza el acceso una vivienda digna. El parlamento se ha disuelto y se ha convocado a elecciones para el 29 de noviembre. El gobierno español ha sido duramente criticado y rebasado por causas sociales que debió haber hecho propias desde hace muchos años.
En Francia, estudiantes de todo el país han realizado movilizaciones para pedir mejores condiciones en plantes educativos. Las protestas iniciaron en el pequeño barrio obrero de Creteil, al sur de Paris, donde estudiantes de secundaria se manifestaron por las malas condiciones en sus aulas, falta de profesores y saturación de espacios.
Los bajos sueldos de los profesores aunado a una reducción presupuestal en el sector educativo, rápidamente provocó la movilización en más 700 escuelas de todo el país. El movimiento de los chalecos amarillos, que en 2018 se movilizaron contra el gobierno de Macron ante el alza del precio de los combustibles, hoy resurge y plantea nuevas demandas relacionadas con el alto costo de la vivienda, los recortes presupuestarios y las políticas económicas del gobierno de derecha.
La efervescencia está viva y el pasado sábado 17 octubre se realizó la jornada más grande de movilizaciones en Francia. Ciudades como Paris, Marsella o Lyon fueron vandalizadas, saqueadas, lo que derivó en cientos de heridos de ambos bandos. La policía tuvo que utilizar la fuerza pública para neutralizar a los miles de protestantes.
En Milán, Italia, el fin de semana fue un escenario catastrófico de saqueos y quema de vehículos. Barricadas y protestas contra el costo de la vida y el encarecimiento de la vivienda fueron encabezadas por jóvenes migrantes que no encuentran mejores oportunidades de vida en una ciudad cada vez más cara.
En Tirna, Albania, llevan una semana de protestas y confrontaciones para pedir mejoras en los servicios educativos y terminar con los altos precios de la matricula universitaria. También se han agregado demandas que exigen la dimisión del primer ministro Edi Rama, ante supuestos casos de corrupción.
En Buenos Aires, Argentina se reportan más de un centenar de detenidos que se han manifestado contra las políticas de austeridad del presidente Milei. Mientras que, en Santiago de Chile, el 18 de octubre, tuvo una conmemoración en medio de protestas y detenciones de la policía. Los manifestantes exigen un cese a las políticas de austeridad en Salud y Educación.
En la India, el movimiento de las “Cucarachas”, como se autodenominan, estalló tras un recorte al padrón electoral que dejó fuera de la lista nominal a 130 millones de electores. El gobierno ha iniciado una fase de toques de queda, donde se han prohibido las concentraciones masivas y restringido el contenido de las redes sociales.
Los jóvenes en el mundo se están movilizando y el futuro incierto de miles de ellos en un mercado más restrictivo espoco alentador. El 20 de noviembre será una fecha decisiva para los movimientos de protesta en Europa. Se definirá una huelga que podría paralizar la mitad Francia, Italia y España. Todo ello, en un marco de incertidumbre mundial ante la crisis de energéticos y el crudo invierno por delante.
Moisés Bailón Jiménez es Maestro en Derecho Electoral y Procesal por la Benemérita Universidad de Oaxaca.




