Itinerario político
¡NUNCA QUISIERON VER
AL VERDADERO AMLO!
RICARDO ALEMÁN
Por increíble que parezca y por absurdo que resulte, a casi ocho
años de la victoria presidencial de López Obrador, apenas hoy algunos
mexicanos parecen abrir los ojos y reconocer que el tabasqueño era un
verdadero peligro para México.
Y resulta no sólo increíble, sino absurdo, porque sólo los mexicanos
ciegos, sordos y atolondrados se negaron a ver una realidad que gritaba
por todo el país y en todos los rincones de la patria.
Realidad que siempre mostró a López Obrador como un impostor de
la política; un extorsionador profesional del poder y desde el poder,
además de jefe de una verdadera mafia que aspiraba no al bien común,
sino al saqueo total, la depredación absoluta del dinero público, al robo
descarado y, sobre todo, a la impunidad sin freno.
Pero también siempre estuvo a los ojos de todos que López Obrador
y su claque mantenían vínculos con el crimen organizado, al extremo de
entregar el poder municipal y estatal a los cárteles de la mafia.
Sí, siempre estuvo al ojo público la realidad de una “impostura
genial” y de un impostor criminal que engaño lo mismo a periodistas que
intelectuales, empresarios y políticos de todos los signos y de todas las
franquicias.
Realidad que luego de una década se abre paso en medio del
puntual oportunismo y cinismo políticos, pero sobre todo, en medio de los
milagrosos escalones para acceder al poder y al dinero fácil a cambio de
sumisión y obediencia absoluta.
Y viene a cuento el tema porque recientemente aparecieron casos
notables de arrepentimiento público a la alianza con AMLO; los de Ricardo
Salinas Pliego y el de Julio Scherer Ibarra, quienes pasaron del elogio sin
freno –cuando eran parte del primer círculo lopista--, a la crítica más feroz
que se conozca.
Poco antes, oportunistas como Lilly Téllez y Germán Martínez
habían dejado “el paraíso”, para convertirse en críticos de AMLO, igual
que en su momento ocurrió con el periodista Ramón Alberto Garza.
Pero sin duda el caso más notable de arrepentimiento público fue el
de Salinas Pliego, el poderoso empresario y concesionario de televisión,
quien apenas el pasado viernes ratificó que por años se dijo amigo de
López Obrador pero que hoy se arrepiente.
Salinas Pliego fue tendencia en redes sociales luego de responder
comentarios que presuntamente lo vinculan a Jeffrey Espstein, el
estadounidense acusado de tráfico sexual de menores y quien falleció en
prisión.
Así lo dijo Salinas Pliego en sus redes sociales: “No, no fui amigo de
Epstein; sí coincidimos en una cena una sola vez, pero nada más… De
quien sí dije que era mi amigo, y me avergüenzo porque le ayudé mucho,
es del “peje”. Comimos juntos y nos reunimos cientos de veces. Hay fotos,
vídeo y documentos de eso.
“Hoy prefiero que me relacionen con Epstein por haber cenado en
el mismo lugar, a que me relacionen con el “peje”, por haberlo ayudado a
llegar a la presidencia”. (FIN DE LA CITA)
A su vez, también fue tendencia en redes sociales, el avance del
libro: “Ni Venganza ni Perdón”, publicado por el semanario Proceso y cuya
autoría comparten Julio Scherer Ibarra y el columnista y escritor, Jorge
Fernández Menéndez.
Como seguramente recuerdan, Scherer Ibarra es hijo del fundador
del semanario Proceso, Julio Scherer García, además de que se
desempeñó como consejero Jurídico de Obrador en los primeros años de
su gestión.
Salió del cargo luego de choques con buena parte de los leales a
López, al extremo de que hoy, en su libro sobre los intríngulis del poder en
el “obradorato”, Scherer prácticamente confiesa que se trató de una
verdadera mafia en el poder.
Lo simpático del tema es que el oportunismo político, la ambición
de poder sin freno y la inconsistencia ideológica volvieron ciegos, sordos y
atolondrados no sólo al talentoso empresario Salinas Pliego, sino al
heredero de uno los símbolos del periodismo crítico, como Julio Scherer
Ibarra.
Y sí, se vuelve a ratificar la voz popular que sentencia: “el poder
atonta a los inteligentes, pero el poder absoluto embrutece,
absolutamente, a los tontos”.
¿Cuántos tontos más veremos en la fila de los arrepentidos?




