Itinerario político
¡EL RETRATO CRIMINAL
DEL PARTIDO MORENA!
RICARDO ALEMÁN
De nueva cuenta la voz popular.
“¡Está tan podrido que donde le punces, sale pus!”.
Se trata de una expresión coloquial que advierte de la
podredumbre de un cuerpo orgánico o de un segmento social.
En el caso que nos ocupa, la voz popular se aplica a todos y cada
uno de los integrantes del partido Morena, quienes a diario parecen
empeñados en mostrar la podredumbre del partido en el poder.
Sí, sean los presidentes Obrador o Sheinbaum; sean los dirigentes y
políticos del partido oficial y, sobre todo, sean sus gobernantes.
En efecto, todo en Morena es corrupción, ratería, saqueo del dinero
público y, sobre todo, es el brazo político del crimen organizado.
Por eso, al inicio del segundo año del gobierno de Claudia
Sheinbaum, ya resulta inocultable que, tanto el partido oficial, como sus
políticas, servidores públicos y gobiernos, se arrancaron las caretas, para
exhibir los verdaderos rostros morenistas; los rostros criminales.
Sí, rostros de corrupción, del engaño y la mentira; rostros del
cinismo sin freno, del enriquecimiento inexplicable, de la impunidad y, en
especial rostros que muestra la cara de sus aliados del crimen organizado.
Y es que a diario se confirma que todos en Morena están podridos;
sean líderes, políticos, servidores públicos, gobernantes o simpatizantes.
Y también por eso, todo lo que toca Morena, tarde o temprano se
pudre.
Incluso han llegado a niveles de descomposición, tanto la Sedena, como la
Marina, la Guardia Nacional, como senadores y diputados del Congreso;
como alcaldes, gobernadores y hasta empresarios y periodistas.
Es decir, que al arranque del segundo año de gobierno de la “señora
presidenta”, todos los militantes de Morena han confirmado que el
discurso que los llevó al poder no era más que una retórica
“engañabobos”.
Y es que, en los hechos, los políticos, servidores públicos y
gobiernos de Morena son peores hoy, que los peores gobiernos del viejo
PRI.
Y sí, hoy se confirma que todo lo que toca Morena se pudre; tanto
sus gobiernos municipales, estatales y federales --verdaderos nidos de
criminales y mafiosos--, al extremo de que, a diario, no sólo exhiben la
deshonestidad total, sino una corrupción sin freno; repulsión por los
valores democráticos que, --a cada minuto--, atentan contra libertades
como la de expresión.
Y si lo dudan, basta echar una mirada a los escándalos más recientes
de la Suprema Corte “de acordeón”, en donde su presidente no sólo
aceptó que a todos los ministros les entregaran camionetas de lujo, con
valor cercano a los cuatro millones de pesos cada una, sino que --en un
gesto intolerable de vileza--, permitió que colaboradores se arrodillaran
para limpiar sus zapatos.
Si, una imagen que dio la vuelta al mundo y desató un repudio
generalizado hacia el ministro presidente, Hugo Aguilar, quien al final
mintió de nuevo, para tratar de paliar el “entuerto”.
Pero ese solo fue uno de los escándalos, ya que también en días
pasados autoridades federales detuvieron al alcalde “morenista” de
Tequila, Jalisco, por sus probados vínculos con el crimen organizado.
Lo simpático es que abundan los videos en donde todos, desde la
“señora presidenta”, pasando por la dirigente del Partido Morena y
muchos otros políticos de Morena llaman a votar por Diego Rivera
Navarro, mientras que en la prensa del mundo se multiplican artículos y
reportajes que confirman que el Estado mexicano es un “narcoestado”.
Y por eso debemos volver a preguntar: ¿De verdad nadie sabía que
Morena es un cartel criminal y que sus gobiernos son “narco-gobiernos”?
A su vez, la jefa de gobierno de CDMX propuso de manera pública
que los medios “le bajen” a la nota roja, para reducir la percepción de
inseguridad en la capital del país. Sí, la señora Brugada cree que “callando
al mensajero” acabará la violencia.
Pero el de Brugada no es el único caso de censura abierta a los
medios. En Campeche la gobernadora Laida Sansores mantiene una
persecución permanente contra los periodistas críticos de su gestión. Sí,
Sansores llegó al extremo de la persecución política cuando diputados del
Congreso de Campeche rompieron con la gobernadora, a manera de
sanción ejemplar.
Pero tampoco ahí termina el “¡fuera máscaras!” de Morena. No,
apenas en enero del 2026, manos criminales le arrebataron la vida a una
tía y una sobrina del titular de la SEP, Mario Delgado, lo que confirmó que
el crimen organizado escala peldaños del poder político, desde dentro del
partido oficial.
Algo similar ocurrió en Sinaloa, en donde dos diputados del
Congreso local fueron baleados al salir del recinto legislativo, luego de
haber criticado con severidad al gobernador Rubén Rocha, a quien todos
señalan como el brazo político del cártel de Sinaloa.
Pero también en Sinaloa se descubrió restos de trabajadores de una
mina, quienes fueron secuestrados por las mafias estatales.
Pero acaso el mayor escándalo es la Reforma Electoral que desde
Palacio se pretende imponer, aun violando la Constitución.
Sí, se trata de una iniciativa que vuelve a México y a los mexicanos a
los tiempos del partido único, sin opositores, sin críticos y, sobre todo, sin
ninguna de las libertades básicas.
Sí, Morena y sus dirigentes, sus políticos, alcaldes, gobernadores y
legisladores están cortados por la misma tijera; la tijera de la corrupción,
la mentira, el engaño, el saqueo y el despojo de dinero público; el abuso
del cargo y, sobre todo, la alianza con el crimen.
Sí, Morena regala a diario a los mexicanos el verdadero rostro de la
corrupción que nos gobierna.
Se los dije.
Al tiempo.




