Las Batallas
¡ACARREO MASIVO, PERO NO
ASISTIÓ EL “BLOQUE NEGRO”!
RICARDO ALEMÁN
No debiera sorprender, a nadie, el insultante acarreo masivo al
Zócalo capitalino, llevado a cabo ante los ojos del mundo el pasado
sábado.
Y es que está claro, para todo aquel que quiera ver la realidad, que
día a día los gobiernos de Morena pierden “clientela”, frente a las
atrocidades que provoca esa perversa alianza entre el poder político y el
crimen organizado.
Una alianza que en sólo siete años ha provocado un Estado fallido
que atenta contra los mexicanos más desprotegidos.
En todo caso, lo más notorio del acarreo masivo al Zócalo, no sólo
fue la notoria ausencia del llamado “bloque negro” --ese espantajo
oficialista creado precisamente para ensuciar toda movilización
ciudadana--, sino de los infaltables granaderos.
Curiosamente, a la fiesta presidencial por el séptimo aniversario de
la llegada de Morena al poder, no fueron convocados los vándalos del
“bloque negro”, lo que confirma que se trata de un grupo de choque que
se mueve a contentillo del poder presidencial “y que sí y sólo sí” sirve para
ensuciar la protesta social legítima y auténtica.
Además de que el sábado 5 de diciembre del 2025 --y a pesar de lo que
dijo “la señora presidenta” --, los mexicanos y el mundo atestiguaron una
de las más insultantes muestras del clientelismo oficial y que --en los
tiempos de la “4-T”--, superó los escandalosos acarreos del PRI de
Echeverría, López Portillo, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas.
Y es que en el México de hoy –el de las clientelas volátiles--, el
acarreo debe ser directamente proporcional a la caída de la popularidad
de los gobernantes en turno.
Es decir, que si en el primer año de gestión de Claudia Sheinbaum su
gobierno debió gastar miles de millones de pesos para llenar el Zócalo --si
debió obligar a miles de burócratas de todo el país con la amenaza del
despido--, con el paso de los años se multiplicará el costo de acarreo,
hasta que resulte imposible de pagar y de ser repudiado.
Por lo pronto quedó evidenciado que el llamado “bloque negro” es
parte de los instrumentos terroristas del Estado mexicano para desalentar
la protesta social legítima.
Sí, el “bloque negro” es una versión moderna de los grupos porriles
que, en los años 60, 70 y 80 era manejados por instituciones de educación
superior, como parte de las protestas opositoras.
Pero curiosamente hoy, los porros de los años 60, 70 y 80 son
dueños del poder presidencial y, por tanto, debieron crear sus propios
grupos de choque, motejado como “bloque negro”.
Un grupo de ciudadanos a sueldo --pagados por el Estado--, cuya
táctica de protesta no sólo es el vandalismo extremo, sino su
indumentaria; ya que sus participantes visten de negro, encapuchados
para ocultar su identidad y con desplantes de violencia perfectamente
dirigida contra establecimientos comerciales de alta gama.
Pero también resulta evidente que, a pesar de su agresividad y nivel
de vandalismo, cuentan con impunidad oficial total, ya que han llegado a
extremos como prender fuego a policías indefensos; ataques que quedan
impunes ya que a pesar de que se trata de terroristas, son intocables para
los gobiernos de Morena.
Curiosamente, el llamado “bloque negro” apareció por primera
ocasión en la toma de protesta de Enrique Peña Nieto, como presidente
mexicano, el 1 de diciembre de 2012.
Desde entonces, el “bloque negro” reapareció no sólo en todos los
eventos públicos del entonces presidente Peña Nieto, sino que su
activismo se intensificó en la medida que crecieron las protestas
ciudadanas en repudio a los gobiernos de Morena.
Pero si aún tienen dudas de que el “bloque negro” es un espantajo
de Estado, por pura curiosidad, en el acarreo del pasado sábado, a nadie
se le ocurrió colocar las vallas de más de tres metros de altura en el
Zócalo.
Y tampoco fueron convocados los cientos de granaderos que salen a
las calles junto con el “bloque negro”.
Es decir, que en Palacio sabían que los terroristas del “bloque
negro” no habían sido convocados.
Así o más claro.
Al tiempo.




