Itinerario político
Las instituciones en busca de sentido…
Por Ivette Estrada
Cuando la soledad, vulnerabilidad y falta de sentido nos invaden, existe una pregunta que
las instituciones no deben soslayar: ¿cómo reconstruir sentido en instituciones que
perdieron su alma? Las instituciones que antes daban sostén como la familia, escuela,
partidos, empresas e iglesias ya no saben cómo ofrecerlo.
Esas organizaciones se diseñaron para organizar la vida social, pero también para algo
más profundo: dar sentido. Hoy, sin embargo, están atrapadas en una lógica técnica que
las vacía de propósito.
La familia se volvió un espacio de supervivencia, no de transmisión simbólica. La escuela
enseña competencias, pero no horizonte. Los partidos administran poder, pero no ideales.
Las empresas gestionan métricas, pero no propósito.Las iglesias repiten dogmas, pero no
acompañan la complejidad contemporánea.
El resultado es una sociedad donde nadie sabe quién sostiene a quién. Y en ese vacío, el
algoritmo ocupa el lugar del oráculo: predice, ordena, selecciona, decide. Pero no
sostiene.
Y aquí aparece la espiritualidad como rumbo y respuesta. No es religión. Es la capacidad
de una comunidad para responder tres preguntas esenciales: ¿Quiénes somos?, ¿Qué
nos une? Y ¿Para qué existimos?
Cuando una institución no puede responderlas, pierde legitimidad, cohesión y futuro. Por
eso, incluso las instituciones lucrativas necesitan espiritualidad: sin ella no existe sentido y
no hay proyecto humano que dure.
La espiritualidad genera confianza, crea pertenencia y sostiene la resiliencia. También
inspira creatividad y legitima el poder.
No es un lujo. Es infraestructura emocional. Es arquitectura interior.
Algunas acciones que pueden crear espiritualidad son éstas:
En un mundo gobernado por algoritmos, la verdadera revolución no será tecnológica, sino
simbólica. Las instituciones que aprendan a sostener emocional y espiritualmente a sus
comunidades serán las que perduren. Las que no, desaparecerán.




