En el lavadero
BEJALTIK
F. Darinel
Permanezcan en los caminos,
busquen y pregunten por las rutas ancestrales,
donde se encuentra el bien y caminen por ellas,
para que encuentren descanso para sus almas
Jeremías (6,16)
OTRA VEZ SIN TRABAJO
LOS CAMINOS DE HOY
Lo que faltaba llegó, el desagradable comentario de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien después de que se conoció el fallo del Trife, comentó que no debe de existir sectarismos dentro del PRD, como si él no hubiese sido el más fiero y recalcitrante sectario perredista que se negó a dejar de ser el candidato perene, de lo que consideró el partido de su propiedad.
Lo seguro es que, siendo también aliado y parte de la servidumbre de Salinas, no se podía esperar menos de él, habría sido hasta incongruente que no hubiese hecho una declaración de tal calibre.
Pero ahí está el PRD, una vez más derrotado y sangrante, y tal vez más dividido que antes, y está otra vez la mentira de estructural; políticamente hablando, de Morena, que al igual que las famosas redes ciudadanas del pasado, nuevamente fueron cimiento de arena, y lo que logró Andrés Manuel, prácticamente fue por su carisma.
Esa es una verdad ineludible, porque si bien es cierto que la andanada de dinero que ésta vez, como nunca dejó y envió el priismo para que triunfara, lo cual fue un factor contundente para la derrota del PRD, también es cierto que; sino no fue igual que en la ocasión pasada, esta vez sí lo fue en una buena medida Morena.
Y me refiero obviamente al actuar y la endeble estructura político electoral de este movimiento, que esta vez se aseguró sí iba a ser diferente que en la ocasión pasada, con respecto de ese actuar.
No niego que al interior del PRD hayan y existan verdaderos crédulos y practicantes de la izquierda mexicana, que en todos los rincones del país desean un verdadero cambio, pero también hay una verdad, una guerra; por ejemplo, y de cualquier envergadura, no es posible, si no existe el respaldo económico.
Así, unA lucha política no es posible si como premisa básica no existe el orden y la organización, pero aparte de ello y de la mano del orden y la organización, no existe un trabajo en las bases, lo cual hace imposible obtener buenos resultados.
Por ejemplo en Comitán, el PRD no le ha invertido tiempo a organizarse, a reunirse, y ya no se diga a olvidar viejas rencillas, odios y tonterías, que mientras más los mantengan, menos resultados de éxito tendrán.
Aquello de que yo soy quien tiene en sus manos, o bajo su liderazgo a todo el perredismo, resulta una tontería más que palpable, pero más que nada una triste realidad que la soberbia; que ésta misma cobija a la simulación, invade todo y destruye todo.
Al grado de regalar, por así decirlo, derrota tras derrota, de tal suerte que de persistir en esa desobligación del desorden, de la falta de organización y de la flojera de trabajar como es debido, los ha de llevar a todo lo que se perder y jamás conocer la victoria.
Pueden reinventarse mil o más organizaciones con ideología de izquierda, pero con la apatía, con la simulación, con tan solo declaraciones, con tan solo emoción y sin trabajo real, con tan solo las puras ganas y discurso encendidos y valientes, con eso sencillamente no basta.
Una vez más, dentro de un fraude descarado, también existe una verdad, con tan solo buenas intenciones no se puede, se necesita de trabajo, de verdadera estructura, no bastan las marchas; créanme, no solo basta la valentía, no solo basta el coraje, falta también el trabajo y la organización.
Para terminar solo quiero agregar que el principio revolucionario de Lenin, quien afirmaba que: Sin teoría revolucionaria, no hay praxis revolucionaria, a lo que habría que anexar y nada de esto es posible sin organización y trabajo.
Es cuanto.




