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En Morena caben muchos, pero no todos: Nahle sobre Yunes
BEJALTIK
F. Darinel
…
y canta y juega el viento en el camino
y en el cauce el arroyo cristalino
y en el rubio trigal las amapolas
Marcos R. Blanco Belmonte
(Fragmento; poema: El violín de Yanko)
DE MENOS A MÁS
LOS CAMINOS DE HOY
Yo conocí a Don Trini allá por mil novecientos setenta y seis, trabajaba en la Comisión Federal de Electricidad, como eventual, así les decían a aquellos trabajadores de esa paraestatal que no tenían basificación, lo cual ya también está por desaparecer con la nueva reforma laboral. Pero volviendo a el punto de partida, les puedo decir que era un tipo; como lo fue hasta el final de sus días, corto de palabras, introvertido en exceso; en aquellos años y demasiado, pero demasiado penoso.
Creo que llegaba a la casa de mi abuela materna en el barrio de San Sebastián, en donde le daban posada para poder ir a trabajar muy temprano al otro día, y dado que un tío era trabajador, pero ese sí basificado y que también vivía en esa casa, muy probablemente por eso le daban alojamiento ahí a Don Trini.
Sin embargo por aquellos ayeres mis familiares no le decían Don Trini, se referían a él; ocupándose del tema de que iba a quedarse a dormir en la sala: Ahí se va a quedar a dormir El Trine, o en su caso: No se va a poder usar al sofá de madera hasta mañana, porque le dieron posada al Trine.
Así recuerdo esos trozos de conversaciones y de recordar a un hombre de apariencia regular, en ese entonces con un bigote escaso y extremadamente callado.
Algunos años después, allá a principios de los noventas un día platicando con mi madre y comentando ella muy enojada sobre unas personas que habían invadido unos terrenos y que habían bloqueado una carretera, me dijo: ahí con esos tapacaminos se fue a meter El Trine y ahora es de los líderes, ¿te acordás? es aquel que le daban posada en la casa de tu abuelita, ese que parecía que no mataba ni una mosca y vé donde está ahora.
Así fue como conocí hace muchos años a DonTrini y así fue como supe en dónde estaba y qué hacía después, y a pesar de que a mediados de los noventas y principios de este milenio y década, inicie a tratarlo por diversas cuestiones políticas y de índole periodística, no recordé, sino hasta que falleció y nuevamente por mi madre, cómo fue que conocí a Don Trini.
Muy parecida a esa historia que refiero, recuerdo que cuando apenas iniciaba una de mis hermanas a trabajar como educadora y que en una cadena de cambios llegó a La Rinconada , un lugar cercanísimo a San Pedro Bella Vista, al final de su estancia por dos años y después de haberse trasladado al ejido Sabinalito, supe que se había convertido en comadre de un señor económicamente muy humilde, cuyo oficio era agricultor y que era un incipiente líder de una organización campesina.
Cuando eso se comentó, mi madre nuevamente volvió a decir: ha de ser de esos tapacaminos, y ese líder a quien se referían era Wilmar Joachín, aunque después de pasados los años lo conocí y ya era dirigente ya de una fracción de la OCEZ , lo mismo que Don Trini.
En ese entonces; hasta hace unos 20 años, les decían y conocían como: haraganes tapacaminos y robatierras, pero entonces era lo único que les quedaba por hacer; sin ser haraganes, tapar caminos para ser escuchados y tomados en cuenta, tomar tierras sin uso ni beneficio de los latifundios tradicionales, por la necesidad de tener un pedazo de tierra donde trabajar y del cual se obtuvieran beneficios para darle sustento a familias numerosas.
Eran aquellos años cuando las organizaciones campesinas eran perseguidas, humilladas, tildadas de comunistas y ladrones, de desestabilizadores de la paz y el orden social, eran sencillamente los grupos proscritos por el gobierno.
Sin embargo el tesón, la valentía, la entrega, la organización, el adoctrinamiento y la constancia, hicieron que finalmente estas crecieran, fueran respetadas, escuchadas, temidas y tomadas en cuenta por el gobierno.
Por lo mismo, el gobierno hizo de sus mismos dirigentes a sus aliados, a través de canonjías, prebendas y jugosas dietas gubernamentales, además que creó esquiroles, es decir obtuvo de las propias organizaciones a sus propios Judas, y las dividió en pequeñas fracciones, unas demasiado rijosas y abusivas, otras un poco moderadas, otras más que desaparecieron y finalmente otras que tomaron otro nombre, sin contar los integrantes de estas fracciones que fueron expulsados o dimitieron de sus cargos y militancia, y que crearon otras nuevas organizaciones.
En esas fracciones fue en donde ví a estos líderes, años después de haber iniciado una lucha justa y sincera, de quienes hoy escribo, fracciones que ya de por sí entre ellas se mantenían antiguos enconos, que; hay que decirlo, mutaron de luchadores sociales a representantes vividores de la necesidad de otros.
Ahora sin necesidad alguna recuperan terrenos, bueno así le llaman a las actuales invasiones, como la que hicieron en la colonia Bosques de Comitán, de unas áreas verdes, en donde según lo invadieron para crear un mercado, porque decían sus integrantes tenían el deseo de comercializar sus productos, pero que ahora lo que hay son casas particulares nuevas, ese era el verdadero propósito.
En fin, que de aquellas organizaciones; hoy divididas y que hoy entre sí se acusan y amenazan, sus líderes encontraron una forma de vivir a expensas del gobierno, a quien combatían y criticaban antaño, en eso transmigraron los antiguos líderes que hoy siguen hablando de lucha a favor de sus compañeros y hay le sigo mañana, porque sobre este asunto hay mucho de qué hablar.
Es cuanto.