TELOLOAPAN, Gro., 25 de octubre de 2021.- Ubicada en la montaña alta de Guerrero, en el municipio de Teloloapan, en la comunidad de Tehuixtla, con apenas dos años y medio de operaciones, las instalaciones de Capela de la empresa mexicana Peñoles, literal, sin hacer mucho ruido ni polvo, con su mina subterránea y planta de beneficio es un ejemplo de minería sustentable alcanzada con mucha planeación, tecnología de vanguardia, alta capacitación del personal, y por supuesto, de una millonaria inversión que permite a ese centro de trabajo producir a un precio competitivo concentrados de zinc, plomo y cobre extraídos de los túneles que en este lugar suman ocho kilómetros de extensión y llegan hasta los 670 metros debajo de los mil 200 metros sobre el nivel del mar de la entrada. De visita en la mina a invitación expresa, el gerente de Capela, José Luis González, informó que en la planta trabajan mil 200 personas, y presumió la vinculación que se tiene con la comunidad, señalando que muchos de los obreros son de Teloloapan o la región, mencionando que 111 de ellos son jóvenes lugareños que fueron becados en el Centro de Estudios Técnicos Laguna del Rey, Cetlar, en Coahuila, los que al egresar regresan a su casa contratados para trabajar en esta filial de la empresa Peñoles que mensualmente produce 5 mil toneladas de zinc, 2 mil 200 toneladas de cobre, y mil toneladas de plomo. Además, orgulloso expresó estar cumpliendo con el objetivo de la industria minera de incrementar la participación de las mujeres, indicando que en Capela el 18 por ciento de la fuerza laboral son del sexo femenino, destacando a María Romero Armenta, lugareña que fue capacitada como operadora de los vehículos de carga y ahora es instructora que enseña a otras damas a conducir estas unidades que tienen un costo de un millón 200 mil dólares cada uno. Antes de ir a los túneles subterráneos de la mina, se nos indicó que en Capela la seguridad es prioridad, y por ello se impartió una capacitación de que hacer en una emergencia, y del equipo a usar consistente en un overol color naranja con cintas reflejantes anchas, casco con sordinas y barbiquejo al que se le coloca una lámpara minera, lentes de protección, mascarilla anti polvos, guantes, botas de hule, un auto rescatador y un localizador que permite al cuarto de control saber la posición exacta de cualquier persona. En el recorrido por los túneles subterráneos, hicimos una visita al gran taller mecánico ubicado a más de 300 metros bajo la superficie, donde dan mantenimiento preventivo y reparan a los 50 vehículos de carga de la mina, en instalaciones que cuentan con todo lo necesario y refaccionarias, oficinas, sanitarios, comedor, puesto de primeros auxilios con paramédico, internet y otros servicios para los trabajadores. Más abajo, en uno de los frentes de perforación, por cierto pintado de rosa con motivo del mes de la lucha contra el cáncer de mama, fuimos recibidos con el obsequio de un moño conmemorativo también de color rosa, y ahí abajo, a cientos de metros de la superficie, nos fue presentada a la primera simbera de México, es decir, a la primera operadora de una máquina denominada Simba y conocida como El Rey de la barrenación, a una joven nacida y vecina de Teloloapan, de 24 años de edad, a Luz Yaneli Antúnez, quien dijo que antes de ser minera trabajaba en un centro de atención a clientes pero se aburría, la invitaron a trabajar en Capela, y hoy hace historia poniendo en alto la capacidad de las mujeres, a su municipio y a la empresa minera que la capacitó y le dio su confianza para desempeñar una de las más altas responsabilidades operativas de la mina. En el lugar también se dijo que por voladura llegan a tumbar hasta 10 mil toneladas de material, y se destacó que en los túneles subterráneos hay extractores de polvos tan eficientes que después de media hora el ambiente está limpio como si nada hubiera sucedido. Antes de salir, conocimos uno de los refugios de emergencia para trabajadores, de los grandes, para ciento veinte personas, donde nos mostraron que cuentan con alimentos y agua para muchos días, sanitarios, juegos de mesa, comunicación con el exterior, y un pozo que baja desde la superficie de la tierra introduciendo aire fresco y con espacio suficiente para rescatar personas en caso necesario. Después de sacar a la superficie los materiales obtenidos en las voladuras, el proceso sigue con la trituración en una planta cubierta con un gran domo que atrapa los polvos, y posteriormente son trasladados a los molinos que los reducen al tamaño indicado que es virtualmente un talco, el que es mandado al área de flotación donde se separan los minerales que interesan, y terminan en el filtrado y concentración. En más información, se dio a conocer que para los materiales estériles, la mina de Capela construyo un depósito de jales seguro para almacenar los residuos durante cinco años, por lo que aún tiene vida útil.  También se informó que la mina al inicio de operaciones fue proyectada para trabajar 20 años, empero, se dio a conocer que como estrategia al año se explora para mínimo encontrar una cantidad de mineral igual al que explotan anualmente, con lo que se alarga la vida de Capela. Igualmente, se dio a conocer que la mina Capela de Peñoles en su zona de influencia consideran a seis localidades del municipio de Teloloapan, con las que se mantiene una estrecha vinculación y apoyo como parte de su responsabilidad social, en el que destacan el cuidado del medio ambiente. Así las cosas, tras la visita a la mina subterránea y planta de beneficio ubicada en Teloloapan, Guerrero, por su operación interna y el beneficio que dan al municipio que les hospeda, con certeza se puede asegurar que, sin hacer mucho ruido ni polvo, la Mina Capela de la empresa mexicana Peñoles es un ejemplo de la minería sustentable a la que se aspira en México. Enhorabuena.