CANCÚN, QRoo, 30 de enero de 2019.- El temible vórtice polar llegó a Estados Unidos, con todo y sus sensaciones térmicas de hasta menos 60 grados Celsius en ciudades como Chicago y aunque hay miles de kilómetros de lejanía con México y en especial, con Quintana Roo, científicos no descartan algunos efectos indirectos adversos.

El vórtice polar está extendido sobre el norte de Estados Unidos, con temperaturas de hasta menos 45 grados Celsius, que combinados con el viento, darán como resultado peligrosas sensaciones térmicas para el hombre de hasta menos 60 grados, mientras en México se extenderá el Frente Frío 32, aunque como ya se observó el domingo 28 de enero, el comportamiento de los fenómenos naturales es incierto y no pronosticado, como la reciente turbonada que afectó los municipios de Quintana Roo.

El vórtice polar en los últimos días sufrió un calentamiento estratosférico y las consecuencias se han comenzado a sentir también sobre algunos países de Europa y Asia, como efecto de que el hombre no respeta el medio ambiente en el que vive y propicia el calentamiento global.

En la tropósfera, una capa de nuestra atmósfera cuyo espesor puede llegar hasta 15 kilómetros, es donde se presentan los procesos y sistemas meteorológicos.

En las regiones polares, imaginemos un enorme ciclón cuya circulación va en contra de las manecillas del reloj, encierra el aire frío, el llamado vórtice polar, que justamente se eleva desde la superficie hasta la estratósfera, otra de las capas de nuestra atmósfera que se extiende hasta 50 kilómetros sobre nosotros, en la superficie del planeta.

El vórtice polar es como un gigantesco tornado sobre el polo y más o menos a unos 30 kilómetros de altura, adentro de éste, la temperatura es de -60 grados, pero puede llegar a calentarse hasta 0 grados y en alguna de sus partes enfriarse hasta menos 75 grados Celsius.

La zona que se calienta invierte la dirección del movimiento del viento, ahora girando como las manecillas del reloj, y el vórtice entonces se divide en dos o más subvórtices, provocando a su vez una serie de fenómenos en la tropósfera y, por ende, afectando el tiempo meteorológico.

Así se forman los bloqueos atmosféricos, sistemas de baja o alta presión que se instalan en regiones clave por varios días, sobre el Atlántico norte.

Y, aunque en esas regiones el bloqueo es anticiclónico, cuando el calentamiento es alto los subvórtices de multiplican con circulaciones invertidas, lo que implica que el aire ártico se desplace hacia el sur del continente, y los efectos llegan como invasiones de aire ártico directamente sobre países de Europa, Asia y en Norteamérica, con tormentas invernales muy potentes y nevadas que pueden superar, en algunos casos, los dos metros de nieve.

En México, los estados del norte, centro, oriente y parte del sureste son afectados por cambios drásticos de temperatura.