Ningún feminicidio en Chiapas quedará impune: Fiscal General
Por Argenis Esquipulas
Fotos : El Mañana
Tuxtla Gutiérrez Chiapas, 08 de abril 2026.-Eran las 4:30 de la madrugada del 9 de diciembre de 2021. Dentro de la caja de un tráiler, sin luz, sin agua y con el aire convirtiéndose en veneno, más de 160 personas rezaban en voz baja. Afuera, el conductor pisó el acelerador para burlar un retén en el tramo de Corso-Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Nunca llegó a la meta.

El volante giró en falso, el remolque se deslizó y el impacto contra la barrera metálica convirtió el asfalto en una fosa común. Esa escena, que estremeció a tres naciones, acaba de encontrar esta semana a su principal responsable logístico no en México, sino en una sala de audiencias de Estados Unidos.
Daniel Zavala Ramos, señalado por las fiscalías como el coordinador de rutas y vehículos de una red transnacional dedicada al contrabando de personas, compareció esposado ante una corte federal estadounidense. Allí, con la voz pausada pero sin titubeos, aceptó cada uno de los cargos por su participación en la operación que terminó en la peor tragedia migrante registrada en Chiapas. Su alias, "Dany ZR", aparecía en los mensajes cifrados que las autoridades interceptaron meses antes del siniestro: órdenes de carga, horarios de salida y advertencias sobre la presión que los neumáticos del tráiler no soportarían.

La declaración de culpabilidad, fruto de dos años de inteligencia compartida entre el Departamento de Justicia de EE. UU., la FGR mexicana y la Policía Nacional de Guatemala, no solo ata a Zavala Ramos con la ruta mortal. También expone cómo se ensamblaba la logística del horror: camiones alquilados con empresas fachada, guías locales en la frontera sur y un sistema de peajes invisibles que cada migrante pagaba con sus ahorros o con su dignidad.

El saldo del accidente —56 cuerpos sin vida y más de un centenar de heridos, muchos de ellos con lesiones medulares o quemaduras por fricción— convirtió aquel diciembre en un parteaguas. Guatemala, Honduras y El Salvador perdieron a sus hijos en una caja de metal de 12 metros. Las familias de los fallecidos aún esperan respuestas. Por eso, para ellos, la confesión de "Dany ZR" no es un cierre, sino una herramienta: su testimonio podría servir para subir un escalón más en la cadena de mando.
El juez federal programó la lectura de sentencia para el próximo 7 de julio. La pena máxima que enfrenta el acusado es la cadena perpetua, un castigo que, según analistas consultados, busca enviar un mensaje quirúrgico a los traficantes que operan desde Tapachula hasta Tijuana: el territorio estadounidense ya no será un refugio para quienes convierten la esperanza en carga.
Lo ocurrido en esta corte no es un hecho aislado. Es la primera vez que un operador logístico de una matanza migrante ocurrida en México es procesado en Estados Unidos bajo la figura de "tráfico de personas con resultado de muerte". La extradición del guatemalteco, gestionada a través de canales bilaterales, demuestra que el muro no es solo de concreto y alambre: también es jurídico.
Mientras tanto, en la carretera de Corso-Tuxtla Gutiérrez, los vecinos aún colocan veladoras cada 9 de diciembre. Dicen que el viento del Istmo arrastra todavía los nombres de los 56. Hoy, con la confesión de Zavala Ramos, la justicia les prestó por fin el oído que el rugido del tráiler les negó.




