De Rey de la Cemita a Rey de la Tortilla: poblanos que triunfan en EU
TUXTLA GUTIÉRREZ Chis., 13 de marzo 2026.-El incremento en el precio del tomate en Chiapas ha comenzado a impactar directamente al sector restaurantero, que enfrenta un aumento de hasta 100% en este insumo básico, obligando a los establecimientos a ajustar menús, revisar costos y buscar alternativas para mantener sus operaciones.
El presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) en la entidad, Cristian Pérez, señaló que el alza en el tomate ha sido uno de los golpes más fuertes para la industria gastronómica en las últimas semanas.
“El tomate fue uno de los productos que más se disparó, aproximadamente al 100%”, explicó el representante del sector, quien detalló que los restauranteros han tenido que implementar diversas estrategias para enfrentar la situación sin trasladar completamente el aumento a los clientes.
Entre las medidas adoptadas se encuentra el rediseño de menús, la búsqueda de ingredientes sustitutos y la revisión de las tablas de costos de cada platillo. Además, algunos negocios han optado por equilibrar sus gastos utilizando otros insumos cuyo precio se mantiene estable o incluso a la baja.
Pérez indicó que, ante este escenario, también se ha buscado fortalecer la relación directa con productores locales, especialmente en regiones con fuerte producción tomatera, como la zona de Los Santos que se extiende hasta Comitán.
Sin embargo, uno de los retos principales sigue siendo la falta de un mercado de acopio local, lo que complica la distribución eficiente del producto. Ante ello, la Canirac trabaja en acercamientos con productores para mejorar los procesos de acopio y distribución.
En ese sentido, el representante de Canirac en Comitán, Carlos Cifuentes, fue encargado de coordinar las negociaciones con agricultores para encontrar mecanismos que permitan entregar el producto en tiempo y forma, evitando pérdidas o retrasos que afecten la operación de los restaurantes.
“La idea es que no tengamos complicaciones en los tiempos de entrega y que el producto no se eche a perder. Si logramos organizar el acopio y la distribución, podría ser un beneficio tanto para productores como para restauranteros”, explicó Pérez.
Por ahora, el sector apuesta más por impulsar la economía circular y trabajar directamente con productores, en lugar de crear nuevos centros de abasto propios, aprovechando la infraestructura existente en el campo chiapaneco.
A pesar de la presión en los costos, la industria restaurantera mantiene expectativas positivas, especialmente durante la temporada de Cuaresma, cuando aumenta el consumo en establecimientos que ofrecen mariscos.
Actualmente, en Chiapas existen alrededor de 2,250 unidades gastronómicas, las cuales generan cerca de 200 mil empleos directos e indirectos, consolidando al sector como uno de los motores económicos del estado.
En total, 780 restaurantes afiliados a Canirac se encuentran distribuidos en cinco representaciones principales: Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de Las Casas, Comitán, Tapachula y Palenque, con planes de expansión hacia municipios como Tonalá, Chiapa de Corzo y Suchiate.
Mientras tanto, el alza del tomate se mantiene como uno de los principales desafíos para la gastronomía local, que busca mantener la calidad de sus platillos sin afectar el bolsillo de los consumidores.