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TUXTLA GUTIÉRREZ Chis., 09 de febrero 202— Chiapas vive una paradoja en materia de salud pública: mientras la obesidad infantil crece de forma alarmante, la desnutrición continúa afectando a niñas y niños en comunidades indígenas. Así lo señala la doctora Erika Cruz Teco, médica general con diplomado en bariatría clínica, quien desde su consulta ha observado de primera mano ambos extremos de la problemática.
De acuerdo con la especialista, en zonas como Los Altos de Chiapas es común encontrar, dentro de la misma comunidad, a un niño con obesidad y a otro con desnutrición. “Estamos viendo cada vez más casos de obesidad infantil. Aproximadamente el 40% de los niños que llegan a consulta presentan sobrepeso u obesidad, pero al mismo tiempo seguimos recibiendo casos de desnutrición”, explicó.
Uno de los principales factores que impulsan esta crisis es el consumo temprano de refrescos embotellados. La doctora Cruz Teco advierte que en algunas comunidades los niños comienzan a consumir bebidas azucaradas desde los dos años de edad.
“El refresco retrasa el crecimiento, afecta el desarrollo intelectual, favorece la descalcificación de los huesos y predispone a la diabetes infantil. Tristemente, ya estamos viendo niñas y niños con enfermedades que antes eran exclusivas de los adultos”, señaló.
Entre las consecuencias más graves se encuentran la diabetes tipo 2 en menores de edad, hipertensión, apnea obstructiva del sueño, retraso psicomotor y mayor riesgo de fracturas. “Es alarmante ver a un niño de 10 años con padecimientos crónicos que comprometen su calidad de vida desde tan temprana edad”, agregó.
La especialista indicó que la situación en adultos no es muy distinta. En su consulta en Tuxtla Gutiérrez, la mayoría de los pacientes acude por descontrol metabólico, principalmente diabetes mal controlada, hipertensión y complicaciones asociadas como retinopatía diabética y neuropatía.
“Tenemos adultos que no están cuidando su salud, y el resultado son niños con obesidad. El entorno familiar influye directamente en los hábitos de las nuevas generaciones”, explicó.
En los últimos años, los tratamientos con análogos de GLP-1 han cobrado relevancia en el manejo de la obesidad y la diabetes. La doctora Cruz Teco reconoce que estos medicamentos han mostrado mejoras significativas en el control de la glucosa, la presión arterial y el peso corporal desde las primeras semanas de uso.
Sin embargo, subraya que no se trata de una “inyección milagro”. “Son herramientas médicas muy efectivas, pero si el paciente no cambia sus hábitos, el efecto rebote es inevitable. Lo mismo ocurre con cualquier procedimiento quirúrgico para bajar de peso: sin cambios en la alimentación y el estilo de vida, los resultados no se sostienen”, puntualizó.
Respecto a la eliminación de dulces y bebidas azucaradas en escuelas, la doctora considera que es una estrategia positiva, aunque insuficiente por sí sola. “Somos consumidores de nuestro entorno. Si en la escuela hay estímulos de comida chatarra, se consume más. Pero el mayor impacto debe venir desde casa, porque el niño come lo que los padres compran”, afirmó.
En el caso de la desnutrición, reconoció que se trata de una problemática histórica que requiere estrategias integrales y sostenidas en el tiempo, que incluyan educación nutricional, acceso a alimentos saludables y políticas públicas de largo plazo.
La especialista enfatizó que el cuidado de la salud no requiere acciones extremas, sino constancia:
Erika Cruz Teco es médica general, egresada de la Universidad Pablo Guardado, originaria de Jiquipilas, Chiapas. Cuenta con diplomado en bariatría clínica y experiencia en el manejo médico de la obesidad y la diabetes, incluyendo el uso de tratamientos con GLP-1.
Para la doctora Cruz Teco, combatir la obesidad no solo impacta en el peso corporal, sino en la prevención de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y padecimientos cardiovasculares. “Cuando una persona mejora su salud, también cambia su entorno. Si el adulto deja de consumir refrescos y comida ultraprocesada, los niños también lo hacen. La prevención empieza en casa, pero necesita del apoyo de toda la sociedad”, concluyó.