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Abanico
Por Jaime Arizmendi
*Presidenta, Gobernadora, Secretaría de Educación…
*Edomex, Autoridades Indolentes en el Sector Educativo
*¿Pederastas en las Aulas?
Argonmexico / Justicia, Esperanza que parece diluirse… El próximo sábado 8 de marzo, cuando se conmemora el Día Internacional de la Mujer, cientos de miles de mujeres habrán de marchar en México y en el mundo para repudiar abusos sexuales y otros delitos en su contra, muchas veces cometidos por familiares, vecinos, o por personas de “confianza”.
Cientos, seguramente miles de mujeres, volverán a participar en las manifestaciones y muros de la indignidad que se montan de manera cíclica en torno a esas firmes y duras protestas. Un caso patético lo representa un profesor de artes plásticas en el Estado de México, donde profesoras y jovencitas externan en Temascalcingo. Sí, la cuna del pintor José María Velasco.
En abril de 2024 publicamos en Argonmexico denuncias realizadas con valentía por víctimas de ese torvo sujeto. Aquí parte de la narración de una profesora:
– El reloj de la iglesia de mi pueblo, Temascalcingo, marcaba las 10:00 de la noche del 8 de marzo de 2024, cuando en el acceso principal de la parroquia encontré fotos de Nicolás Mondragón, “pintor” y “profesor de Artes del sistema educativo del Estado de México”, con una cartulina donde era denunciado como “pedófilo” por una niña que decía: “yo solo quería pintar… y sigues dando clases”.
“Como mujer, profesora y madre de tres hijas, no dudé en participar en la manifestación por el “Día Internacional de la Mujer”. Ahí descubrí la foto del pederasta-profesor. Después la vi pegada en el reloj municipal. Al observarla, me regresé para verla más de cerca y le tomé algunas fotografías. Me sentí desconcertada. Por mi mente pasaron cosas que volví a recordar, a padecer.
“Mis hijas preguntaban ¿quién es mamá? No les di mayor explicación, solamente tomé fotos que guardé en mi celular. Días después, me quedó una duda: quién fue la niña que tuvo el valor de manifestarlo. Sólo pensaba en esa niña. Pasados unos días, las fotografías se viralizaron por Facebook. La gente comentaba en el pueblo de varios sujetos que evidenciaron en esa marcha.
“Yo tenía la incertidumbre de quién era la víctima de éste patán. Sólo pensaba en quién sería esa niña, quien quizá ya era una adulta; o me preguntaba: ¿aún es una menor de edad? Días después seguían los comentarios sobre la atrocidad de ése sujeto, pero la gente se sorprendió al reconocerlo como un pintor “distinguido” en el pueblo, quien seguía dando clases de pintura en el taller de su propio domicilio”.
Y prosigue: Algo difícil de creer porque el torvo sujeto montaba exposiciones en centros culturales mexiquenses, como si nada pasara. Me inquietaba imaginar que, en esa supuesta labor magisterial, podría seguir haciéndole daño a otras niñas.
“Lo peor es que éste pederasta, por muchos años ha dado una cara como “promotor de arte” en escuelas de nivel básico, hasta en comunidades del municipio de Temascalcingo. ¿Quién lo podría creer? Por mi mente pasaron muchas cosas que me dejaron intrigada de saber quién era esa niña y me puse a investigar.
“Una semana después, el 15 de marzo, asistí a una reunión de promotores de arte (somos 25 compañeros, yo también soy maestra de arte), y confirmé que éste malnacido ha sido mi compañero durante 18 años. En esa junta, el “pintor” pidió la palabra para referir que el 8 de marzo se habían manifestado un grupo de feministas que lo habían calificado de pedófilo (debió decirse pederasta).
“Ahí, el desviado “profesor dijo: “Cómo es posible que a mí me llamen así, cuando yo he ayudado a pintores de aquí del pueblo, y nunca me lo han agradecido. Es indignante que me hayan llamado así, ya que no lo soy, compañeros. Al contrario, he ayudado a personas, y jamás me lo han agradecido. El sujeto sabe hablar y convencer. Es su manera de actuar y da la cara de buena gente.
“En ese momento me empecé a llenar de rabia. Estaba muy nerviosa, pero decidida a lo que iba a decir frente a mis compañeros. Para mí era muy difícil lo que iba a expresar, ya que jamás lo había denunciado durante 15 años.
“Sólo atiné a decirle con voz temblorosa: Ya terminaste. Ya te quitaste tu cortina de humo –y empecé a llorar– diciéndole: Sí, sí. Conmigo lo hiciste en dos ocasiones.
“Él quiso aducir: yo no lo recuerdo. –Y le contesté: pues yo lo recuerdo tal como si hubiera sido ayer. Agregó el patán: “Pues le pido una disculpa maestra”.
“Sin esperar más le contesté: Pues las cosas no son así. Ve y pídele perdón a esa niña que has lastimado para toda su vida. Mis hijas podrían haber sido tus alumnas, qué asco me das como persona. ¡Tú no deberías estar aquí!…
Mi coordinadora de área me miró, y solo me preguntó: es cierto eso Gaby. –Le contesté sí, sino no lo estuviera diciendo frente a él, y con todos mis compañeros. Acto seguido, salí de la oficina y me puse muy mal, no paraba de llorar. Para mí fue muy difícil enfrentarlo, y volví a recordar las dos ocasiones que él me hizo tocamientos.
Momentos después la profesora me tocó el hombro, y me dijo: “Gaby, lo siento mucho. No lo puedo creer. Cuando él me dijo que quería tomar la palabra, pensé que se trataba solo de decirles a los compañeros que eso era una mentira; pero jamás me imaginé que tú hablarías eso, estoy muy desconcertada. No lo puedo creer”. Lo repitió en varias ocasiones…
Lo peor de todo fue que semanas después “autoridades educativas” citaron a la denunciante para informarle que “como ya pasó mucho tiempo no es posible sancionarlo” al profesor pederasta. Incluso semanas más adelante se me hizo llegar la amenaza de que si yo insistía en acusar al violador sexual tendría problemas judiciales.
Al Margen de todo, la historia negra del pederasta volvió a reaparecer cuando una jovencita, una de sus exalumnas, se atrevió a denunciarlo porque también ella fue una más de sus víctimas cuando tenía solamente 11 años de edad.
“Como cualquiera otra niña de un pueblo, era débil, temerosa, pero con un gran deseo de saber pintar al estilo de Frida Kahlo, cuando fui víctima de acoso y abuso sexual de parte de Nicolás Mondragón, ´profesor de arte´ en Temascalcingo, Estado de México.
“Y aunque esos delitos los sufrí hace seis años, ahora tengo 17 (al 22 de mayo de 2024, cuando publicamos su denuncia), mi coraje por la impunidad del pederasta y ante el riesgo que enfrentan otras niñas con ese desviado, me di valor y decidí denunciarlo en un muro público instalado en el centro del pueblo. Continuaremos las denuncias, pero Vaya justicia caradura…
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