BUENAVISTA, Mich., 21 de julio.- ¡Lo mataron porque ganó la verdadera izquierda!, fue la primera acusación de Eliseo, el hijo del candidato electo abatido. En llanto, se cobijó en los brazos de Cristóbal Arias Solís, el senador electo de Morena.

Decenas, quizá cientos de amigos y vecinos abarrotaron el hogar de Eliseo Delgado Sánchez. “Han querido calumniar y difamar la memoria de Eliseo. Desde adentro del gobierno lo hacen”, acusó el Senador.

Cristóbal advirtió que no cesarán los reclamos para que se demarquen las responsabilidades al crimen. El ex perredista arribó a Las Catalinas, hogar de Eliseo. Su féretro estaba bajo un techo laminado, con decenas de sillas alrededor. Decenas de coronas. Afuera, amigos y familiares. ¡Queremos justicia!, pidió, en automático, otro de los hijos del candidato abatido.

Aquí había caras tristes, alargadas, lágrimas inconsolables. El duelo ya se sentía. Eliseo Delgado Sánchez es el primer alcalde electo asesinando después de la jornada comicial del pasado primero de julio.

Esa señal no es nada alentadora para una entidad que trata de controlar una región sumida en la violencia y la disputa hegemónica de los cárteles.

Se registra en esta región, la más álgida del Estado, donde las disputas de Los Viagra contra el Cártel Jalisco Nueva Generación están a la orden del día. Parácuaro, Apatzingán, Uruapan, Los Reyes, Tepalcatepec, todos los morenista acudieron a ser solidarios con familiares y a unirse al clamor de justicia.

Fue un grito de ¡ya basta! Fue un golpe a la democracia, a la aspiración de miles de ciudadanos que fueron legitimidad electoral y sustento político al fenecido candidato. “Es un hecho injustificado. Eliseo solo quería servir a su gente”, indicó Arias Solís.

Eliseo Delgado fue atacado cuando comía con conocidos en un restaurante del Centro de este municipio terracalenteño. Ahí estaba un regidor de su planilla.

Resultó con un balazo en el brazo, aún está convaleciente. Hace una semanas, el encargado del despacho de este municipio, también fue abatido a balazos. Aquí, el calor de la canícula, se mezcla con el calor político y el calor de la violencia. 7 Nota(s).